Alle fine!. Llegó el día D, hora H.
Huelva, 9:30 de la mattina, llegamos al colegio. La gran avenida tan solita en verano estaba atestada de coches. Aparcar, misión imposible, normal cuando es un colegio de 1500 alumnos. Cómo cada año el ritual de saludos entre las madres y entres los peques (ya no tan nanos). El verano se nota. Han crecido. Ya dejan de ser esos niños para entrar en la tan temida pre-adolescencía (y sé de lo que hablo jeje..). Se sienten mayores. Son mayores. Tienen 9 años. Tengo ganas de llorar. Quiero a mi bebéeeee!. Sniff!!
Entran a las 10 para una presentación de una hora. Mientras las mamis nos vamos a desayunar para contarnos que tal estos tres meses de asueto. Cómo echaba de menos esos momentos. Nos contamos mil cosas. Hablamos de otras tantas, y cuando nos damos cuenta es hora de volver a recogerlos.
Este ha sido el primer día. Mañana horario normal. De 9 a 2. Llegó la rutina. Bendita rutina.
Hoy ha sido un día de reencuentros y de vuelta a empezar. Por la tarde Judo. ¡Comenzamos!. Y yo.. yo... feliz de la vida. Necesitaba volver a la vida.. porque esto para mi es.. aunque nadie lo crea.. lo que me hace vivir..
Y para celebrarlo, que mejor que hacer yo misma unas gominolas. Siiii. Yoooo. Que aunque no os lo haya contado este verano me ha dado por empezar a amar la cocina. Para muestra un botón, o una foto mejor dicho. (Y yo orgullosa como nadie jajajaja). Me salieron perfectas, además de ricas ricas..

EDITADO - RECETA
Yo las hago con la termomix, pero también puede hacerse de manera tradicional.
Ingredientes:
- 2 sobres gelatina neutra.
- 1 sobre gelatina sabor.
- 200 agua.
- 300 azúcar.
Se ponen todos los ingredientes en un cazo a fuego suave, procurando que no hierva y removiendo contínuamente unos 10 minutos. Untar con aceite de girasol unas cubiteras pequeñas y verter la mezcla, mejor si tienen formas divertidas. Dejar reposar 12 horas (en la nevera o a temperatura ambiente), desmoldar y rebozar en azúcar.
Así de fácil. Niñas a ver si las haceis y me ensañais una fotuki jeje..



